Recupera tu Energía Femenina y Hormonas después de los 40: Guía para la Perimenopausia y Menopausia
A partir de los 40 —y especialmente entrando en la perimenopausia y la menopausia— el cuerpo femenino empieza a hablar más fuerte. Lo hace a través de síntomas que muchas veces interpretamos como “problemas” o “señales de envejecimiento”: cansancio constante, niebla mental, sueño irregular, irritabilidad, aumento de peso o digestiones lentas.
Pero estos cambios no significan que tu cuerpo se esté rompiendo. Lejos de ser un final, son un llamado claro: tu energía está cambiando, tus hormonas se están reacomodando y tu cuerpo te está pidiendo otro tipo de cuidado y un nuevo ritmo. Cuando entendemos lo que el cuerpo pide y dejamos de forzarlo hacia un modelo que ya no le sirve, la energía vuelve, la claridad se restablece y aparece una estabilidad que se siente como volver a casa.
Vamos por partes.
1. Tu Energía Femenina se Transforma (No se Agota): La Bendición de la Madurez
Desde una mirada ancestral, el cuerpo de la mujer atraviesa ciclos que requieren ritmos y alimentos distintos. Si en la juventud la energía es expansiva y hacia afuera, en la madurez ocurre lo contrario: la energía se vuelve más intuitiva, selectiva y profunda.
Por eso, la perimenopausia y la menopausia no son una “falla hormonal”. Son una transición diseñada para que la mujer:
Libere energía mental y emocional.
Se desprenda de exigencias externas.
Encuentre un ritmo propio más pausado y coherente.
Como dice la especialista Marta Mercé, “la invitación de la menopausia es a priorizarnos más, a cuidarnos más y a ponernos en la posición número uno de nuestra vida.” En esta etapa, el cuerpo pide: más pausa, más nutrición y mucho menos ruido.
2. Estabiliza tu Glucosa: La Base Sólida para la Calma Hormonal
Según Jessie Inchauspé, durante la perimenopausia y la menopausia, la caída de estrógenos vuelve al cuerpo menos sensible a la insulina. Esa menor sensibilidad hace que la glucosa se eleve con más facilidad, incluso si estás comiendo igual que antes.
El resultado son picos más altos y más frecuentes, que se traducen en antojos intensos, cansancio repentino, niebla mental, irritabilidad y una mayor tendencia a acumular grasa abdominal.
En este sentido, estabilizar la glucosa se convierte en una herramienta fundamental. Regularla no es hacer dieta, sino aprender a comer en un orden que evite esos picos. Cuando la glucosa deja de subir y bajar de forma brusca, las emociones se vuelven más predecibles y la mente se aclara.
Una glucosa estable equivale a un sistema nervioso más regulado y a una vida más predecible emocionalmente.
Si todavía no hiciste, podés leer mi guía completa Recupera tu bienestar con la revolución de la glucosa
3. La Microbiota: Tu Segundo Sistema Hormonal está en tu Intestino
La microbiota intestinal es un centro regulador profundo y muchas veces olvidado. Allí se modulan estrógenos, cortisol, serotonina, vitaminas y buena parte de la inflamación que sentimos en esta etapa. Es, en cierto modo, tu segundo sistema hormonal.
Cuando la microbiota está debilitada por estrés crónico, ultraprocesados o ritmos excesivos, se vuelve mucho más difícil regular el peso, el ánimo, el sueño y los cambios hormonales. Pero restaurarla es más fácil de lo que parece: alimentos reales, fibra vegetal, fermentados caseros y caldos que nutren desde adentro.
Cuando el intestino se equilibra, el cuerpo entero encuentra alivio.
Podés leer más sobre este tema en mi artículo Microbiota y alimentos fermentados: claves para tu inmunidad, digestión y ánimo
4. Cortisol y Estrés Fisiológico: El Saboteador Silencioso de tus Hormonas
No hablo solo del estrés emocional. Me refiero al estrés fisiológico crónico que genera el dormir poco, comer apurada, la multitarea, mirar pantallas hasta tarde y la falta de espacios propios.
Este tipo de estrés altera el cortisol y agota las suprarrenales, afectando directamente tu estabilidad hormonal y tu energía.
Como lo plantea Marta Mercé, "la menopausia te obliga a elegir: o sigues igual y el cuerpo se rompe, o empezás a priorizarte." La verdadera regulación hormonal empieza en el sistema nervioso.
5. Movimiento: Menos Intensidad, Más Inteligencia y Sostén
Después de los 40, el cuerpo deja de responder bien a la exigencia extrema. Responde a la coherencia, a la regularidad y al movimiento funcional y suave.
El cuerpo necesita sostén muscular —no castigo— y eso se logra con:
Caminatas diarias (al ritmo propio, idealmente al aire libre).
Fuerza breve pero constante.
Movilidad de cadera y columna.
Prácticas que calman, no que sobreexcitan (como yoga o estiramientos).
Cuando el movimiento se vuelve una forma de habitar el cuerpo, la energía se asienta y el metabolismo responde sin resistencia.
6. Neurociencia Femenina: El Cerebro También Renace
La neurocientífica Lisa Mosconi explica que la perimenopausia es una transición neurológica, no un deterioro. Durante estos años, el cerebro realiza una reorganización profunda que ella llama: “poda sináptica adaptativa”.
No es pérdida: es optimización. Esto explica por qué puede haber niebla mental temporaria, pero también por qué, pasado ese período, aparece un nivel de lucidez, intuición y estabilidad emocional que no habías tenido en décadas. Biológicamente, esta etapa es un renacimiento cognitivo.
7. Suplementos: Pocos, Bien Elegidos y al Servicio de tu Fisiología
Soy partidaria de que obtengamos los nutrientes adecuados a través de una alimentación sana y completa. De hecho, no todas las mujeres necesitamos suplementos. Pero en casos en que fuera necesario, siempre bajo supervisión médica, se puede acompañar esta etapa de transición con los siguientes suplementos:
Magnesio (glicinato o treonato).
Omega-3.
Vitamina D + K2.
Vitamina C.
Adaptógenos suaves como la ashwagandha.
El objetivo no es sumar productos, sino ayudar a que el cuerpo haga lo que ya sabe hacer.
8. Relación, Tribu y Comunidad: El Sostén Invisible que Cambia Todo
La ciencia en salud femenina es clara: las mujeres regulan hormonas, cortisol y sistema nervioso a través de la conexión social. Hablar, compartir lo que nos pasa y sentirnos escuchadas es fisiología. Reírnos, llorar juntas, validar experiencias y decir “a mí también me pasa” trae calma y normalidad. Y esa normalidad sostiene el sistema nervioso de una forma que ningún suplemento puede igualar.
Un Proyecto en Preparación: Renacer Mujer
Esta necesidad profunda de tribu y de acompañamiento íntimo fue una de las razones que me llevó a diseñar el programa Renacer Mujer.
Estoy terminando de preparar este proceso íntimo para mujeres de 40, 50 y más que sienten que necesitan recuperar energía, claridad y estabilidad física y emocional.
Será un acompañamiento profundo que integrará todos estos pilares: la nutrición ancestral, la regulación hormonal y la fuerza de la comunidad femenina. Será un grupo reducido.
Si sientes que esto es algo que te resuena y quieres estar al tanto de las novedades de Renacer Mujer para un futuro lanzamiento, puedes simplemente enviarme un correo expresando tu interés a info@nataliahealthcoach.com
Te responderé yo misma.
¿Por Dónde Quieres Empezar Hoy?
Si este artículo te motivó, recuerda no intentar hacer todo a la vez.
Elegí una sola cosa esta semana:
Regular tu glucosa.
Incorporar fermentados.
Dormir antes de las 23:00.
Caminar más lento.
Practicar respiración.
Reducir tiempo de pantallas.
Cuando una mujer da un paso coherente, el cuerpo responde. Y desde ahí, empieza el renacer.
Si quieres aprender más sobre cómo recuperar tu energía femenina en la menopausia puedes escribirme para agendar una sesión gratuita aquí.
¡Hola! Soy Natalia Pinnau
Health Coach certificada por el College of Naturopathic Medicine, de Londres. Estoy aquí para ayudarte.
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